Marta Alimenta

DIETA ANTIINFLAMATORIA: QUÉ ES Y CÓMO PUEDE AYUDARTE A SENTIRTE MEJOR

DIETA ANTIINFLAMATORIA: QUÉ ES Y CÓMO PUEDE AYUDARTE A SENTIRTE MEJOR

La dieta antiinflamatoria es un enfoque nutricional diseñado para reducir la inflamación crónica de bajo grado, un estado fisiológico silencioso que está presente en muchas enfermedades modernas como la obesidad, la diabetes tipo 2, el síndrome del intestino irritable, enfermedades autoinmunes y problemas articulares.

Aunque la inflamación es una respuesta natural del cuerpo para defenderse, cuando se prolonga en el tiempo, puede tener consecuencias negativas sobre la salud metabólica, digestiva y hormonal.

¿Qué es la inflamación crónica y por qué debemos prestarle atención?

La inflamación aguda es útil y necesaria: es la respuesta del sistema inmunitario ante una lesión, infección o daño celular. Sin embargo, cuando esta respuesta se vuelve continua, sutil y persistente, hablamos de inflamación crónica de bajo grado.

Esta situación puede pasar desapercibida durante años, pero afecta al equilibrio del organismo y favorece la aparición de enfermedades. Algunos síntomas comunes asociados al estado inflamatorio son:

  • Cansancio persistente
  • Dolores articulares sin causa aparente
  • Problemas digestivos recurrentes
  • Dificultad para perder peso
  • Retención de líquidos

La alimentación es uno de los principales factores que puede modular esta respuesta inflamatoria.

¿Qué alimentos favorecen la inflamación?

Ciertos hábitos alimentarios, frecuentes en el estilo de vida actual, aumentan la inflamación:

  • Consumo habitual de ultraprocesados
  • Azúcares añadidos y edulcorantes
  • Exceso de grasas trans y aceites refinados.
  • Carnes procesadas (embutidos, salchichas, hamburguesas industriales).
  • Exceso de alcohol.
  • Déficit de fibra, antioxidantes y micronutrientes.

Estas elecciones deterioran la microbiota intestinal, alteran el metabolismo de la glucosa, aumentan el estrés oxidativo y contribuyen al desarrollo de enfermedades inflamatorias.

¿Qué alimentos componen una dieta antiinflamatoria?

Una dieta antiinflamatoria no es una dieta restrictiva, sino un patrón alimentario basado en alimentos reales y nutritivos. Sus pilares principales son:

  • Verduras y frutas frescas de temporada, ricas en antioxidantes.
  • Grasas saludables: aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos y semillas.
  • Pescado azul: salmón, anchoas, sardina, caballa, entre otros… que destacan por su contenido en omega 3.
  • Legumbres y cereales integrales: ricos en fibra y minerales.
  • Especias con propiedades antiinflamatorias como: la cúrcuma, el jengibre y la canela.
  • Alimentos probióticos y prebióticos: kéfir, yogur natural, chucrut, encurtidos…

Estos alimentos ayudan a modular el sistema inmunitario, equilibrar la microbiota intestinal, mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir marcadores inflamatorios en sangre.

El papel del intestino en la inflamación

El intestino no solo es el órgano encargado de absorber los nutrientes, sino también un centro clave de regulación inmunológica. Una microbiota intestinal alterada (disbiosis) se ha asociado a mayor permeabilidad intestinal, activación de procesos inflamatorios y alteraciones metabólicas.

La dieta antiinflamatoria, al ser rica en fibra, antioxidantes y compuestos bioactivos, favorece el equilibrio de la microbiota y refuerza la integridad de la barrera intestinal.

Beneficios esperables de una dieta antiinflamatoria

Adoptar un patrón antiinflamatorio puede ayudarte a:

  • Mejorar el funcionamiento del aparato digestivo
  • Regular el apetito y la composición corporal
  • Disminuir dolores articulares o musculares
  • Mejorar el estado de ánimo y la energía
  • Reducir marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva

Es una herramienta útil tanto en prevención como en acompañamiento nutricional de distintas patologías.

¿Cómo empezar?

No es necesario hacer un cambio radical. Algunos pasos sencillos para iniciar una alimentación más antiinflamatoria son:

  • Incrementar la presencia de verduras en cada comida.
  • Sustituir snacks procesados por fruta, frutos secos o yogur natural.
  • Utilizar aceite de oliva virgen extra como grasa principal.
  • Incluir pescado azul 2 veces por semana.
  • Reducir el consumo de azúcar y productos refinados.

Cada persona tiene un contexto clínico y necesidades diferentes. Por eso es importante adaptar el enfoque de forma individual.

¿Sientes que hay algo en tu alimentación que no te está sentando bien?

Puedo ayudarte a mejorar con un plan nutricional adaptado a tu situación, que favorezca la salud intestinal, hormonal y metabólica. Trabajo desde la evidencia científica, con un enfoque cercano y personalizado, en consulta presencial u online.