Marta Alimenta

ALIMENTACIÓN Y RESISTENCIA A LA INSULINA: CLAVES PARA RECUPERAR EL EQUILIBRIO METABÓLICO

ALIMENTACIÓN Y RESISTENCIA A LA INSULINA: CLAVES PARA RECUPERAR EL EQUILIBRIO METABÓLICO

La resistencia a la insulina es una alteración metabólica cada vez más frecuente, relacionada con el sobrepeso abdominal, la inflamación crónica, el síndrome de ovario poliquístico (SOP), la prediabetes y la diabetes tipo 2. Puede estar presente durante años sin síntomas evidentes, pero afecta de forma silenciosa al equilibrio hormonal, a la composición corporal y a la energía.

La alimentación es una de las herramientas más eficaces para revertir esta condición y prevenir su evolución hacia enfermedades metabólicas mayores.

¿Qué es la resistencia a la insulina?

La insulina es una hormona que regula el uso de la glucosa como fuente de energía. Cuando hay resistencia a la insulina, las células del cuerpo no responden adecuadamente a su señal, lo que obliga al páncreas a producir más insulina para mantener los niveles de glucosa estables, de manera que se genera un exceso de insulina en sangre (hiperinsulinemia) que puede provocar:

  • Mayor almacenamiento de grasa (especialmente en abdomen)
  • Hambre constante y dificultad para perder peso
  • Fatiga y somnolencia tras las comidas
  • Desequilibrios hormonales, especialmente en mujeres
  • Aumento del riesgo cardiovascular

Causas frecuentes de resistencia a la insulina

Aunque la predisposición genética influye, existen factores ambientales y de estilo de vida que aumentan significativamente el riesgo:

  • Dieta rica en azúcares añadidos, harinas refinadas y ultraprocesados
  • Sedentarismo
  • Estrés crónico
  • Falta de sueño reparador
  • Disbiosis intestinal
  • Consumo excesivo de alcohol

La combinación de varios de estos factores puede desencadenar o agravar la resistencia a la insulina, incluso en personas jóvenes o con peso normal.

Señales de alerta que pueden indicar resistencia a la insulina

  • Aumento progresivo de grasa abdominal
  • Cansancio habitual, especialmente después de comer
  • Ansiedad por alimentos dulces o farináceos
  • Acantosis nigricans (manchas oscuras en cuello, axilas, pliegues)
  • Síndrome de ovario poliquístico (SOP)
  • Triglicéridos elevados o HDL bajo
  • Glucosa normal pero insulina elevada en análisis

Un diagnóstico precoz permite actuar antes de que se convierta en prediabetes o diabetes tipo 2.

Claves nutricionales para mejorar la sensibilidad a la insulina

1. Priorizar alimentos reales y evitar ultraprocesados

Reducir la carga glucémica de la dieta es esencial. Se recomienda evitar productos con harinas refinadas, azúcares simples y aditivos innecesarios.

2. Aumentar la ingesta de fibra

La fibra mejora la respuesta glucémica, retrasa la absorción de azúcares y alimenta la microbiota intestinal.

  • Fuentes: legumbres, verduras, frutas enteras, frutos secos, semillas, cereales integrales.

3. Controlar la cantidad y calidad de los carbohidratos

No es necesario eliminar los hidratos de carbono, pero sí elegir los adecuados y ajustar la cantidad. Se priorizan aquellos con bajo índice glucémico y acompañados de proteína o grasa saludable.

4. Incluir proteína de calidad en cada comida

La proteína ayuda a estabilizar la glucosa y mejora la saciedad.

  • Fuentes: pescado, huevo, lácteos, legumbres, carne magra.

5. Incorporar grasas saludables

La grasa ayuda a ralentizar la elevación de la glucosa en sangre, además, posee efecto antiinflamatorio. 

  • Fuentes: aceite de oliva virgen extra, aguacate, nueces, semillas, pescado azul.

6. Mantener horarios regulares y evitar picoteo constante

El ayuno prolongado o el exceso de picoteo puede desregular aún más la función insulínica. Se recomienda establecer comidas principales equilibradas y evitar ingestas innecesarias entre horas.

¿Y el ejercicio?

El ejercicio físico mejora de forma directa la sensibilidad a la insulina. Especialmente el entrenamiento de fuerza y el ejercicio de tipo aeróbico moderado. Incluso el movimiento diario (caminar, subir escaleras, evitar el sedentarismo prolongado) tiene un impacto positi.

¿Sospechas que podrías tener resistencia a la insulina o ya te la han diagnosticado?

Desde la consulta, te ayudo a identificar los factores que están influyendo y a diseñar una estrategia nutricional personalizada que te permita recuperar el equilibrio hormonal, controlar tu peso y mejorar tu salud metabólica.